¿CÓMO DESCUBRIR EL SUELO PÉLVICO?

 

Es esencial reconocer esta parte de tu cuerpo para tener una buena salud pélvica. Cuanto mejor conozcamos nuestra pelvis y periné tendremos un esquema corporal o “plano” corporal a nivel cerebral más definido, es decir, tendremos mayor consciencia de la misma.

Nuestro periné se encuentra en una zona que está más escondida, no podemos verlo, no llevamos al descubierto y tampoco hablamos abiertamente sobre él, y probablemente por esto los músculos del periné y del suelo pélvico sean los más ignorados de todo nuestro cuerpo y posiblemente por esta misma razón no notemos los cambios que se puedan producir, incluso cuando éstos no trabajan bien.

Por ejemplo, si te tropezaras con un objeto pesado, enseguida sabrías si hay algo que no está bien en el tobillo o el pie, es decir, si hay dolor, si hay calor, si hay hematoma, etc., porque vas a mirarlo y vas a moverlo y vas a palparlo. Quizás con el suelo pélvico nos sea más difícil porque al no tener mucho control sobre él, al cerebro le cuesta más enviar órdenes a una zona que no tiene claro dónde está ni cómo está.

¡Vamos a empezar a tomar consciencia de nuestro suelo pélvico!

¿Cómo?

  • Descubre tu periné (vulva, vagina, ano): encuentra un lugar tranquilo, colócate en una posición cómoda, coge un espejo pequeño y empieza a mirar tu periné. Una vez visualizado puedes tocarlo y moverlo, el tacto y la sensibilidad ayudan a mejorar el “esquema corporal”. Haz una contracción ¡como si quisieras retener un gas!        
    La contracción del suelo pélvico no es tan fuerte como la de otros grupos musculares, no sentirás una contracción tan potente como si realizases una contracción de glúteos.
           
  • Descubre tu suelo pélvico: dobla una toalla pequeña. Toma asiento situándola entre tus 2 isquiones (los huesecillos que palpas justo donde acaban las nalgas), el pubis y el coxis. Quédate así, con el periné en contacto y haz unas cuantas respiraciones profundas, observa las diferentes sensaciones durante la inspiración y la espiración. Ahora contrae varias veces tu periné.
       
  • Descubre sensaciones en tu suelo pélvico en diferentes momentos de la vida diaria: por ejemplo, al toser sentirás como una zona situada justo debajo de la  pelvis se activa justo en el momento que precede a la emisión de la tos o cuando soplas para apagar una vela, etc.